viernes, 15 de diciembre de 2017

“Una ciudad, una empresa o una nación es un organismo vivo”

Luis Espiga, experto en salutogénesis de empresas y organizaciones, entrevistado para La Contra de La Vanguardia

-¿Sana usted organizaciones?
-Los organismos sociales están constituidos por seres humanos, están vivos y, como tales, pueden enfermar y sanarse.
-¿Cómo?
-De la misma manera que un ser humano no es únicamente un cuerpo, una organización también tiene una parte espiritual que debemos despertar.
-¿...?
-En lo individual debemos despertar la idea de la necesidad de que cada persona se desarrolle, sea la mejor versión de sí misma y encuentre una vida con sentido. En lo social ocurre lo ­mismo.
-¿De qué tipo de organizaciones hablamos?
-Una empresa, una institución pública, un colegio, una asociación, una granja, una ciudad... Debemos entender que cualquier equipo tiene una parte trascendente, una identidad.
-¿Y qué la define?
-Lo que le da sentido, lo que la mueve, sus valores. Aparentemente es simple: hacemos sillas y nuestro objetivo es ganar dinero.
-Así es.
-¿Eso es todo? ¿Pasamos cincuenta años de nuestra vida para eso? No es suficiente, ne­cesitamos un trabajo que tenga sentido.
-No todos nos podemos realizar a través del trabajo, insistir en ello es abonar una sociedad frustrada.
-A una persona que no sabe para qué está trabajando en una organización no le pidas que se motive. Se trata de alinear tus valores con los de la organización, y eso es lo que genera el estímulo y la motivación que te permite dar lo mejor de ti mismo.
-El sentimiento de pertenencia.
-Cuando nos manejamos con esa visión empiezan a sanarse muchos de los dolores que tenemos como individuos y como organizaciones. Ahí radica la salutogénesis. En lugar de centrarnos en descubrir las causas de los desequilibrios, la patogénesis, debemos potenciar las fuentes de salud.
-¿Y las organizaciones consiguen averiguar qué sentido tiene lo que hacen?
-Así es, preguntándose qué las impulsó, qué valores defienden. Y en el momento en que la organización se define con claridad algunos no quieren seguir trabajando en ella, pero otros se identifican y quieren participar.
-Muchas se definen con falsas bondades.
-Cierto, muchas empresas, partidos políticos y organizaciones defienden su labor social o su respeto al medio ambiente cuando no es en absoluto su prioridad, son pura estrategia.
-Somos nuestros actos.
-Por eso basta con observar cómo se comporta una institución o cómo se comporta un equipo para descubrir esos niveles ocultos.
-No creo que nadie quiera reconocer que el medio ambiente le importa un rábano.
-Has de tener coraje para reconocer tus valores, de esa forma siempre encontrarás gente afín.
-¿Cómo sanar a la sociedad?
-Según el modelo filosófico de la triformación social, del científico y pensador alemán Rudolf Steiner, sanando las tres esferas o áreas de actividad que constituyen cualquier sociedad.
-¿Qué áreas?
-La político-jurídica, la cultural-espiritual y la económica. En la primera residen las leyes, las normas, la constitución del país, la vida parlamentaria y política. En la esfera cultural están la educación, el arte, la cultura, las creencias, la agricultura, los medios de comunicación, la medicina, el folklore.
-¿Y?
-Cada una de estas esferas se rige por una norma propia. La esfera jurídica, por la igualdad, es decir, ante la ley todos somos iguales; la esfera cultural, por la libertad, y la esfera económica, por la fraternidad.
-Creía que por la ley de oferta y demanda.
-La economía es una interrelación entre seres humanos que tienen unas necesidades por cubrir y que se ayudan.
-No sé yo...
-Por eso las sociedades están enfermas, porque en la esfera jurídica no somos iguales, en la esfera cultural nos manipulan y en la esfera económica el que más tiene acaba dominando e imponiéndose al débil. Y cada esfera se debe quedar en su ámbito y no inundar a las otras, pero ahora mismo la esfera económica se ha introducido en todas las demás.
-¿Cómo romper esta dinámica?
-La sociedad civil debe convertirse en protagonista de la vida política, cultural y económica empezando por recuperar la responsabilidad en las cosas más básicas como la educación de nuestros hijos.
-¿A qué se refiere?
-A no dejar al niño en el colegio para que te lo eduquen, sino educarlo con ayuda del maestro; hacernos conscientes de nuestras enfermedades recurriendo a los médicos para que nos ayuden, pero no abandonándonos a ellos.
-¿Compromiso?
-Sí, debemos implicarnos de manera activa en la política, y lo mismo aplicado a la economía, no dejarla en manos de economistas y bancos.
-Eso requiere mucha madurez.
-Si participamos, ocurren cosas como la economía colaborativa, el crowdfunding... Debemos hacernos conscientes de que la sociedad es un organismo vivo, creación nuestra, que su enfermedad o salud dependen de nosotros. Un proceso largo, no será fácil, pero hay un camino.

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