jueves, 14 de diciembre de 2017

y la nave va

cuando yo era chica creía que cada persona tenía un mundo paralelo fantástico de y a donde podía ir y venir. a medida que fui creciendo me di cuenta de que no se iba y venía tan fácil, que a veces no se podía pasar al otro lado aunque se quisiera y que a veces te sacaban de una patada del mundo mágico y caías de golpe acá otra vez,
sin poder evitarlo. y con los años vino el aprendizaje más difícil: no sólo no todo el mundo iba y venía a ese otro mundo personal, sino que no era conveniente hablar de eso. me fui dando cuenta también con los años que yo perdía capacidad de ir cuando quisiera y también de quedarme de aquel lado. algo así como si la facultad se me hubiera ido atrofiando con el tiempo: la nave que me llevaba se fue poniendo vieja y se llenó de rémora. me he topado con muy poquitita gente que logra mantener ese mundo en la adultez. algunos que no pudieron mantenerlo vivo, igual se entusiasman jugando de alguna forma con el de otro. esos ya son un gran alivio.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

De todo, quedaron tres cosas la certeza de que estaba siempre comenzando, la certeza de que haía que seguir y la certeza de que ser...